lunes, 30 de marzo de 2015

¿El origen de la esclerosis múltiple está en los alimentos?


La esclerosis múltiple puede estar provocada por una toxina producida por bacterias que se encuentran en los alimentos, segun defiende un estudio elaborado por la microbióloga Jennifer Linden del Weill Cornell Medical College, de Nueva York. Hasta ahora, se pensaba que la enfermedad del sistema nervioso central estaba provocada por la combinación de uno o varios factores ambientales, pero todavía se desconoce qué es lo que actúa como detonante. La tería defendida por el equipo de investigadores encabezado por Linden se basa en estudios que sugerían que la toxina épsilon, producida por bacterias comunes, podría ser la que desencadenaba el proceso, informa "DailyMail".

Linden explicó que "hemos encontrado pruebas que apoyan ta teoría de que la toxina épsilon provoca permeabilidad y mata a la mielina del cerebro, encargada de producir las células, las mismas que se destruyen con la enfermedad. La toxina épsilon produce por ciertas cepas de Clostridium perfringens, una bacteria formadora de esporas y que es una de las causas más comunes de enfermedades transmitidas a través de los alimentos. El estudio ha sido presentado en la Asamblea de Biodefensa y Enfermedades Emergentes en EE UU.

Estudios anteriores ya apuntaban la posibilidad de que la responsable de la enfermedad fuera esta toxina.

A finales del año pasado, el equipo de Linden descubrió la cepa de una bacteria una cepa que no se sabe si puede infectar a los humanos, pero que produce la toxina épsilon. A fin de probar su hipótesis, Linden estudió el comportamiento de la toxina en ratones para ver a qué células afectaba. Así, descubrió que la toxina atacaba a las células cerebrales asociadas con la esclerosis.

"Al principio, sólo pensamos que la toxina épsilon atacaría a las células del endotelio cerebral y a los oligodendrocitos, responsables de la producción de mielina en el sistema nervioso central. Pero comprobamos que también afectaba a las células meníngeas y las mataba", dijo la investigadora. "Este descubrimiento es muy interesante porque ofrece una posible explicación para la inflamación meníngea y para lesiones corticales subpiales, observadas exclusivamente en pacientes con esclerosis múltiple, aunque no significa que no haya otras causas.

Para contastar la información, probaron muestras de alimentos en busca de la la bacteria que produce la toxina y de la toxina. De las 37 muestras analizadas, el 13,5 por ciento contenían la bacteria y casi el tres por ciento tenían el gen de la toxina épsilon.

Para Linden, el reto es el desarrollo de un anticuerpo o de una vacuna contra la toxina épsilon, que detenga la progresión de la enfermedad o evite su desarrollo.

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