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martes, 12 de septiembre de 2017

Nuevas pruebas de la influencia de la microbiota en la esclerosis múltiple

Sergio Baranzini, profesor de Neurología de la Univesridad de California en
San Francisco. (DM)

Demuestran en un modelo murino la influencia de ciertas bacterias intestinales en la neurodegeneración propia de la enfermedad.


DiarioMedico |  11/09/2017

Investigadores de la Universidad de California en San Francisco han identificado en pacientes bacterias intestinales asociadas a la esclerosis múltiple (EM) y han demostrado que están implicadas en la regulación de la respuesta inmune en modelos animales de la enfermedad.

El nuevo estudio, dirigido por el especialista en neurología Sergio Baranzini y publicado en el último número de Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), se suma a otros trabajos recientes que apuntan hacia el importante papel que juega la microbiota intestinal en la neurodegeneración que caracteriza a la EM.

Los investigadores analizaron el microbioma intestinal de 71 pacientes con EM y de otros tantos controles sanos, lo que les permitió identificar especies bacterianas específicas que eran más comunes, o bien menos frecuentes, en los afectados por la patología que en la población general.

Células pro y antiinflamatorias


El siguiente paso fue explorar si determinados componentes de esas bacterias podían alterar el comportamiento de células inmunes humanas y transformarlas en pro o antiinflamatorias. En experimentos in vitro, los investigadores expusieron a las células a extractos bacterianos y descubrieron que dos especies que eran más comunes en quienes padecían EM -Akkermansia muciniphila y Acitetobacter calcoaceticus- inducían a las células a volverse proinflamatorias, mientras que Parabacteroides distasonis, menos frecuente en afectados por EM, impulsaba respuestas asociadas a la regulación inmune.

A continuación, introdujeron cada una de las especies de bacterias en ratones carentes de microbioma y apreciaron que tenían similares efectos: A. muciniphila y A. calcoaceticus inducían respuestas inmunes inflamatorias, mientras que P. distasonis reducía la inflamación.

Pero estos experimentos no mostraban el cuadro completo: la pregunta seguía siendo cómo afecta el complejo ecosistema microbiano de los pacientes con EM a la neurodegeneración. Para responder a este interrogante, el equipo realizó trasplantes fecales en un modelo murino de EM (con encefalomielitis autoinmune). De este modo, sustituyeron los microbiomas de los ratones por microbiomas de pacientes con EM.

El resultado fue que los animales se veían privados de células regulatorias inmunes clave y desarrollaban una neurodegeneración más grave, lo que indicaría que el microbioma por sí solo podría contribuir a la progresión de la EM.

Un segundo estudio publicado en el mismo número de PNAS, coordinado por investigadores del Instituto Max Planck de Neurobiología, en Múnich (Alemania), ha obtenido resultados muy similares.

http://neurologia.diariomedico.com/2017/09/11/area-cientifica/especialidades/neurologia/nuevas-pruebas-de-la-influencia-de-la-microbiota-en-la-esclerosis-multiple



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