viernes, 25 de octubre de 2013

Esclerosis múltiple y rehabilitación

Esclerosis múltiple y rehabilitación  de las capacidades respiratorias (debilidad de los músculos de la fonación, reducción del volumen pulmonar), anomalía del control de la altura y la intensidad de la voz, modificación de la calidad vocal (espasticidad laríngea, temblores) y una perturbación de la acentuación que ha sido descrita como excesiva y uniforme (disprosodia)

Comunicación

Las capacidades comunicativas varían en función de los períodos de crisis, del cansancio y de la evolución de la enfermedad. Las dificultades del habla, pero también los trastornos de lenguaje (trastornos lexicosemánticos, lenguaje elaborado), cognitivos y psicológicos pueden alterar más o menos la calidad de la comunicación.

Los trastornos del lenguaje tienden a ser subestimados. Aun siendo leves, incrementan la discapacidad: el entorno no percibe las dificultades y no puede adaptar su discurso. En raros casos (menos del 1%), puede aparecer una afasia de tipo subcortical (no fluida con parafasias fonémicas).

Trastornos neuropsicológicos

Los trastornos cognitivos afectan al 40-70% de los pacientes con esclerosis múltiple. Los problemas de la memoria forman parte de los trastornos más frecuentes (40-65%) y la mayoría de las veces afectan a la memoria de hechos recientes.

La perturbación de las capacidades de aprendizaje puede observarse a partir de material verbal o visual. Sin embargo, los trastornos de la memoria verbal suelen ser más graves y aparecen antes. Hay una gran variabilidad interindividual en la gravedad de los trastornos mnemónicos.

A menudo se observa una alteración de la memoria a medida que avanza la enfermedad. Algunas capacidades mnemónicas están más preservadas, como la memoria semántica, la memoria a corto plazo, los aprendizajes implícitos y el reconocimiento.

La disminución de la velocidad de procesamiento de las informaciones verbales y visuales es un trastorno importante. Influye sobre otras capacidades cognitivas como la memoria y las capacidades de atención. Para algunos autores, los pacientes podrían tener los mismos rendimientos en las pruebas cognitivas que las personas sanas si contaran con más tiempo para efectuarlas.

Las capacidades de atención pueden estar perturbadas, sobre todo en las tareas más complejas de memoria de trabajo, cuando se trata de manipular mentalmente varias informaciones y de concentrarse en dos elementos al mismo tiempo (atención dividida). Estos trastornos pueden aparecer de forma precoz y tener una repercusión sobre la memoria y el razonamiento abstracto. Según algunos autores, el 15-20% de los pacientes afectados de esclerosis múltiple presenta un trastorno de las funciones ejecutivas.

Con la evolución de la enfermedad pueden aparecer una perturbación de la flexibilidad cognitiva y dificultades de inhibición, conceptualización y abstracción, procesos mentales necesarios para la resolución de problemas y el razonamiento abstracto. Las estrategias de resolución aplicadas por los pacientes suelen ser poco eficaces y los ponen en dificultades si se trata de procesar datos complejos o controlar y resolver nuevos problemas.

Las habilidades visuoespaciales también pueden estar afectadas, pero con menos frecuencia. El funcionamiento cognitivo del paciente está ampliamente determinado e influido por otros factores como el cansancio, la ansiedad y la depresión.

Kinesiterapia - Medicina física Trastornos psiquiátricos

Las manifestaciones depresivas son muy frecuentes en estos pacientes: se calcula una prevalencia del 60% durante toda la vida; su frecuencia es más elevada que en las enfermedades somáticas crónicas y las otras enfermedades neurológicas. Según algunos estudios, la depresión suele manifestarse con más frecuencia durante un episodio o con la remisión de éste. Entre los factores de depresión en la EM, es difícil precisar la parte que corresponde a las limitaciones motoras y sensoriales, los trastornos cognitivos, el cansancio y los recursos personales. Estudios más recientes han demostrado que la depresión y los trastornos cognitivos son más frecuentes en las formas secundariamente progresivas que en las otras formas de la enfermedad.

Los trastornos del estado de ánimo (depresión, euforia) no son la única expresión del sufrimiento psíquico. Hay que estar atento a los signos, aun los más discretos, de una vivencia difícil.

Epilepsia

Las manifestaciones epilépticas pueden asociarse de manera fortuita, pero también pueden ser una manifestación de la lesión inflamatoria cortical. Trastornos vesicoesfinterianos y sexuales

Trastornos urinarios

Los trastornos urinarios aparecen de forma variable durante la evolución de la enfermedad. Pueden ser la manifestación inicial en el 2-34% de los casos, a veces de forma aislada. La sintomatología es polimorfa. El cuadro más frecuente asocia polaquiuria y necesidad imperiosa de orinar, con o sin incontinencia.

Distintos autores valoran la disuria de forma diferente: disuria inicial, de esfuerzo, chorro urinario cortado y sensación de vaciado incompleto de la vejiga.

En la mayoría de los casos la incontinencia se asocia a necesidad imperiosa de orinar, pero puede sumarse un componente de incontinencia de esfuerzo. En el curso de la enfermedad, la sintomatología será fluctuante y necesitará una valoración clínica con regularidad, sobre todo para ajustar el tratamiento.

La valoración urodinámica revela, la mayoría de las veces, un cuadro de hiperactividad vesical, aunque también puede estar presente una hipoactividad vesical.

Trastornos del tránsito

El estreñimiento es el síntoma más frecuente: afecta al 50% de los pacientes pero finalmente tiene pocas consecuencias en el plano funcional. En cambio, la incontinencia anal suele subestimarse y necesita una detección minuciosa. La mayoría de las veces, la incontinencia se asocia a un cuadro de estreñimiento terminal.

Contribuyen a la incontinencia una hipoestesia perianal, así como la falta o alteración de la sensibilidad rectal. En cambio, la pérdida por necesidad imperiosa puede formar parte de una hiperactividad motora.

Trastornos sexuales

Según distintos estudios, entre el 26-75% de los varones tiene dificultades de erección. Estos trastornos pueden asociarse a una disminución de la libido. En la mujer, las dificultades suelen ser subestimadas y soslayadas, aun cuando la frecuencia es igualmente alta: disminución de la libido, anorgasmia, sequedad vaginal, dispareunia. Los trastornos urinarios están muy intrincados y tienden a incrementar las dificultades: el temor a la pérdida urinaria durante los contactos sexuales puede inducir a las mujeres a evitarlos.

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