lunes, 21 de octubre de 2013

"OCT y PEM evalúan la función del sistema nervioso central en EM"


Óscar Fernández se muestra optimista al centrarse en las posibilidades que ofrecen las tecnologías para conocer mejor el proceso de neurodegeneración y neurorreparación en la fase progresiva de esclerosis múltiple.

Nuria Monsó. - DiarioMedico.com - Copenhague   |  11/10/2013

La fase progresiva de la esclerosis múltiple (EM), donde los daños en el sistema nervioso central son ya irreversibles y el paciente presenta problemas motores y cognitivos, es de momento la menos controlable, puesto que los tratamientos actúan fundamentalmente en la inflamación y la fase inicial de la enfermedad. Sin embargo, Óscar Fernández, del Instituto de Neurociencias Clínicas del Hospital Carlos Haya, de Málaga, se muestra optimista al centrarse en las posibilidades que ofrecen las tecnologías para conocer mejor el proceso de neurodegeneración y neurorreparación: "No tiene un valor diagnóstico pero sí pronóstico", ha dicho a DM durante el Congreso del Comité Europeo para el Tratamiento e Investigación de la EM (Ectrims).

Los enfermos de EM sufren una atrofia cerebral gradual de aproximadamente 0,8 por ciento al año, produciéndose pérdida tanto de sustancia blanca como gris. Fernández ha trabajado en un estudio para evaluar la eficacia de técnicas alternativas a la resonancia magnética y medir la atrofia cerebral, concretamente la tomografía de coherencia óptica (OCT) y los potenciales evocados motores (PEM). "Mientras que la resonancia es imagen, estas pruebas permiten evaluar la función del sistema nervioso en los pacientes con EM".

¿Cuál sería más eficaz en la práctica clínica? "A mí no me importa ver una imagen, pero también quiero observar cómo funciona el sistema nervioso. La resonancia permite medir la atrofia muy bien; no se trata de que una prueba sustituya a la otra sino de utilizar las dos".

Estas pruebas tienen sus ventajas: "Medir los potenciales motores evocados es técnicamente más complejo que una resonancia, pero es más barato". Además, comparando la velocidad de los impulsos nerviosos de diferentes pruebas, es posible detectar fácilmente si el sistema nervioso central todavía puede regenerarse, capacidad que se va perdiendo a medida que avanza la enfermedad.

Conciencia

"Cada vez hay mayor conciencia entre los médicos de que no sólo deben examinarse los brotes o la discapacidad del paciente, sino también medir la atrofia cerebral anualmente o al menos una vez cada dos años. Afortunadamente, en la mayoría de los hospitales es posible hacerlo con precisión".

El único tratamiento con un efecto neuroprotector significativo sería laquinimod, que evitaría entre el 30 y el 40 por ciento la atrofia cerebral, según Fernández. El fármaco sigue en fase III en una dosis de 0,6 mg. "Hay estudios para ver si doblando la dosis crece su eficacia, sobre todo en la inflamación".

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